Durante una década, Maritza ha recorrido las calles de Medellín con su carrito de Vive 100. Sale a trabajar desde las 6:30 de la mañana, enfrentando el sol y las largas jornadas con un sueño claro: montar algún día su propio negocio de bebidas. Siempre lleva sombrero; dice que le incomoda su cabello y prefiere pasar desapercibida.
La fotógrafa Lina Carvajal la miró distinto: vio en ella una modelo. Aunque al principio dudó y se escondía tras el flequillo, aceptó la sesión. El maquillaje y el peinado transformaron su actitud. Terminó radiante y segura. Para ver el video, pueden visitar las redes de @linacarvajall.